viernes, 28 de mayo de 2010

Frágiles y translúcidos

Cada mañana del “nuevo mundo” ya no me sorprende, antes sí, ya no. Al parecer, nosotros y quienes nos dirigen, todavía no comprendemos en su alcance real lo que significa vivir siendo testigos y protagonistas de la primera crisis global multisistémica del siglo xxi y en el umbral de un “nueva gobernanza mundial” [1] .La nueva gobernanza comienza a develarnos progresivamente los matices de su radical fisonomía y esto idefectiblemente afecta a un país en un contexto determinado.

Letales, seductores, envidiables; los grandes jugadores creen que los mercados todavía tienen resto, ¡que las personas tienen resto! sin embargo olvidan un detalle; las contradicciones propias de un sistema que a largo plazo poco le importan las naciones, la historia, las creencias y los ciudadanos. Al final, siempre exigen una y otra vez lo mismo: sólo ganancias sin considerar externalidades; los más sofisticados lo definen de otra forma: “spillovers” [2]

Cuando inversiones y transacciones, como resultado de ciertas negociaciones se efectúan con el objetivo de lograr “ganancias”, en el seno de esas operaciones se incluye de forma inherente su contraparte, “las pérdidas”. Si hablo de mercados, de jugadores y de ganancias, la contraparte necesariamente se contabiliza siempre en detrimento de algún otro factor. ¿Dónde está o a quién es este factor? ¡Ustedes ya lo saben!

Un hecho reciente explica muy bien el tema, “el Proyecto de Ley que reduce a 6 horas la carga horaria de trabajo en las instituciones públicas”. Por supuesto que se evidencia a la perfección quienes ganan, quienes pierden y sus posibles consecuencias para el mercado. En este caso, el mercado de los trabajadores en su conjunto por una parte y después, toda la sociedad por otra. No puede haber contradicciones en la definición de una misma regla general básica para todos los sectores. Me refiero a “trabajar” durante una determinada cantidad de tiempo, y bajo ciertas condiciones que debieran ser igualitarias para todos, siempre desde el punto de vista de lograr eficiencia que se traduce en un mismo concepto para todos los agentes que forman parte del “gran mercado” único de trabajo: ganancias para el sector privado y también para el sector público; en el medio, siempre las familias.

A esta “gente” no le importa si enviamos representantes que trabajen 6 o 12 horas, les importa las ganacias que obtendrán al negociar con mercados tanto más o menos preparados para defender determinados intereses contrapuestos.

Es así que llegamos a lo que se entiende por rentabilidad. ¿Cuál es la rentabilidad media que deja actualmente cada uno de los funcionarios públicos para el estado? ¿De los políticos? y medida en términos de su respuesta efectiva para el ciudadano que no pertenece a ese “sector”, es decir nosotros, que demandamos servicios de calidad en tiempo y forma -medidas para identificar eficiencia-. Nadie tiene una mínima idea de cuál es la productividad media, ya se, eso también pasa en las empresas, en las ciudades y ahora también parece ser que en las naciones más desarrolladas. ¡Increíble!

Obvio, por eso en el más alejado y profundo intersticio que uno busque, seguirá encontrando que la actual crisis mundial no es producto de excesivos déficits fiscales, sino una consecuencia de la actitud que tenemos de cara a evaluar las pérdidas y de entender que estas, en el actual esquema, son originadas por “personas”, que en el afan de obtener ganancias rápidas sin pensar en las consecuencias de sus actos, lo que hacen es generar externalidades (spillovers negativos). Se aproximan las elecciones y las corrompidas poliestructuras del poder, inician el proceso de aceitar vetustos y oxidados engranajes para delimitar nuevos terrenos de populismo que nos llevarán a la extinción a través de la aislación. ¡Atención! Somos los más pobres de Sudamérica ¡Despertate Paraguay!

Preocupa a todos y ocupa a pocos -por ahora- exponer lo que se percibe de todo esto. Empecemos a producir más, a estudiar más, empecemos a ser más éticos, a pensar, ¡a planificar! El mundo sigue girando y a los grandes jugadores, los que definen lo que en verdad importa y son la causa de los efectos que sufrimos -Cumbre Union Europea-Mercosur- puede ser un ejemplo o las negociaciones respecto del tratado de Itaipú, otro.

Se precisa Mayor sofisticación intelectual, preparación y capacitación técnica para abordar los importantes temas que hoy está discutiendo el mundo y que nos afectan. En estas negociaciones, nuestra calidad de vida está en juego.

Una nueva “Gobernanza Mundial” ¡ya llegó! Sabíamos que vendría tarde o temprano, porque los expertos siempre dijeron que esto se agotaba y es irreversible, pero miramos a otro lado. Aun cuando eruditos como Jeremy Rifkin exponen que las nuevas tecnologías, suponen la necesidad decreciente de mano de obra en todos los órdenes productivos.

A lo que voy es que en este “nuevo mundo”, la crisis finaciera, la hiperproducción de medios de producción, la ausencia de créditos, la acromegalia de Estados ineficientes, el desempleo, la estafa más grande de todos los tiempos perpetrada por una sola persona [3] El proyecto para producir menos -Big Idea de los congresistas-, la eliminación del IRP. Son todos aspectos de una misma causa: falta de preparación ética e intelectual, un desprecio a la cultura del trabajo, un egoísmo de la mano de una fastuosa angurria y la imposibilidad de ver la luz al final del tunel . Algunos sí. ¡Sólo los que dejan este mundo, el de los vivos! El resto, como nosotros y ellos, somos igual de frágiles y por tanto fáciles para el deterioro, hasta terminar en pedazos. Extrañamente permitimos dejar pasar eventuales trazos de luz y aun así, no podemos vernos por completo. ¿Es momento de hacer algo? No. ¡Es momento de rehacer todo!

[1] El tema de la gobernanza mundial aparece en el contexto de la llamada mundialización. Ante la aceleración de las interdependencias – a escala mundial – entre las sociedades humanas y también entre la humanidad y la biosfera, la “gobernanza mundial” sirve para definir la elaboración de reglas en esta escala.

[2] En economía y otras ciencias sociales, una externalidad es, parsimoniosamente hablando, “una interdependencia no compensada.” También se la puede calificar como un beneficio o un costo que no refleja su precio real en el mercado.

[3] "Bernie" Madoff, El fraude alcanzó los US$ 65.000 millones. Para dimensionar la suma, comparese con el PIB de Paraguay.

1 comentario:

  1. Los estados super liberalizados han sido historicamente victimas de los imperios...
    Las medidas del gobierno llevan a producir una falta total de control, en una época en la que se debate la necesidad de control estatal incluso en EEUU.
    Es momento de proteger intereses, de politicas inteligentes que aporten al bienestar regional, porque el crecimiento economico se da en bloques continentales(Las crisis tambien, vease el caso de Europa)...
    En Paraguay se debe buscar el asesoramiento de demas los paises del Mercosur, puesto que ningun pais esta dispuesto a cargarse los hombros con una nacion improductiva, y al ser el corazon geografico de este bloque, los demas paises necesitan que funcione...
    Basta de politicas de vaciamiento...

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