lunes, 5 de julio de 2010

En el umbral

lustración: Network neurons por gerard79 (sxc.hu)

Kurt Lewin, en el contexto actual, estaría fascinado de poder analizar la dinámica de grupos.

No es para menos, el fenómeno de la web social cada día trasciende y vertiginosamente modifica el comportamiento humano de forma radical. Analizado desde la perspectiva del potencial que ofrecen las redes sociales en cualquier ámbito de la vida, pienso que nos encontramos ante un quiebre histórico que nos deja entrever, precisamente, hacia donde nos dirigimos como civilización o manada. Lo anteriormente expuesto e incorporando la noción de las expectativas que se perciben con relación a una necesaria revisión de los principales postulados científicos, sociales, económicos y aun religiosos de la humanidad, cuasi vigentes; incita a proponer otro modo de pensar acerca de cómo van cambiando ciertos aspectos de nuestro comportamiento, cuál será su impacto final y en qué grado. Las áreas o disciplinas que podrían ser consideradas son bastantes, pero históricamente, el ser humano en el afán de consolidar su supremacía frente a todo lo que le rodea y ante sí mismo, siempre antepuso su atención al dominio de los recursos para asegurar primero la supervivencia, y después, su influencia. Aquí puede observarse la primera presunción de un mecanismo social inteligente que surge para “dividir” y “dirigir”. La concepción de masa, tribu o clan tienen un significado y connotan organización y poder. Contemplar la característica inicialmente primitiva del uso de la fuerza es anecdótico, lo importante es reconocer, así como lo descubrió aquel cavernícola, que él poseía un elemento particular para enfrentar ciertos desafíos que le planteaba el entorno y que adecuadamente administrados, le conferían una ventaja; “el conocimiento”. El cual producto de innumerables procesos de ensayo y error, posteriormente le dieron “la experiencia” y así sucesivamente a lo largo de la historia, hasta situarlo en el presente, cuando es posible esculpir su futuro.
Masa y poder, dinámica social y la economía en un nuevo orden global más eficiente y justo, son claves para comenzar a interpretar desde lo individual, como el hombre en la “era del silicio”, tiene otra vez en sus manos, la oportunidad de evolucionar, pero esta vez, en el beneficio de cada uno de los que componen el gran entramado de la civilización presente -sin exclusiones-. Materializar la idea de poder elegir a nuestros representantes, evitando a la arcaica “clase política corriente” a través de las redes sociales y de una forma nunca antes vista; en donde la meritocracia sea la antesala a una mejora continua, permitiendo que el protagonismo de la tecnocracia en la toma de decisiones y en la búsqueda del bien común, sean los principios generales básicos de un sistema más ético, amigable con la biosfera y con el propósito de evitar nuestra inminente autodestrucción. Esta realidad está cerca. En un sistema como este, cada ciudadano puede acceder al completo historial de éxitos y fracasos de quienes pretenden representarlo, disponer de toda la información necesaria para evaluar las aptitudes y actitudes de los individuos más capaces, seleccionando las mejores propuestas, los más eficientes programas de desarrollo y los candidatos de conducta más cabal. Lo quieran o no, por más que intenten posponerlo, nuestro destino será ese. Evolucionar. Muchos estamos convencidos que otra realidad a la actual es posible, las ventajas, soluciones, los ahorros de energía, de recursos materiales e inmateriales y la eficacia en la protección asegurada de los derechos y libertades de cada individuo de la sociedad, acabarán por imponerse de la misma manera a como lo hace el sistema inmunológico cuando detecta células nocivas que atentan contra su bienestar, expulsando en tiempo real a los agentes peligrosos y evitando así su proliferación, desterrando toda posibilidad de daño y contagio. El sufragio universal electrónico y sus mecanismos está en marcha y nadie podrá detenerlo. El objetivo es -consolidar- el comportamiento que nos permitirá seguir estableciendo las conexiones necesarias de lo que estamos experimentando, y vivir la concreción de una realidad que una vez fue percibida, después olvidada y ahora de nuevo materializada. Estamos reencontrando la experiencia oculta que ahora vamos develando y simultáneamente, -construyendo- para ser conscientes de que podemos hacerlo con la determinación para entender que es posible. -Es real- y es inevitable.

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