sábado, 11 de septiembre de 2010

El sistema: ¿Nuestro valorado bien común se torna escaso o atractivo?

Ilustración: Finance Maze por svilen001 (sxc.hu)

La teoría económica dice que todos los bienes y servicios tienen un precio, es decir, un valor que está expresado en términos monetarios ¿por qué?

Sabemos que es necesario a modo de instrumentar de forma eficaz toda transacción en un mercado. Pero el valor de cualquier objeto depende de su escasez y de su atractivo. Entonces, según esto, la escasez es en verdad -El- factor que determina el valor y su atractivo; una cualidad inherente de lo escaso. Por otra parte, también es posible que el atractivo influya en mayor medida que lo escaso -valga la redundancia-, en muchos otros casos. Expreso estas consideraciones porque intento decir que la determinación del precio de un objeto y su consecuente valoración, se manifiestan de dos maneras. Una, en donde la escasez es lo que esencialmente influye en la cuantificación y otra; en donde el atractivo toma el protagonismo. Es importante partir de la identificación concreta de estos dos aspectos para comenzar a entender que valor y precio son concomitantes , pero no análogos . Así como en un mercado algo es, o puede ser escaso -por citar ejemplos- un técnico nuclear en Paraguay, lantánidos excluidos del control de China, etc. ¿Pero, cuándo el atractivo es una condición de mayor importancia con relación a la escasez y en la determinación del precio? Se me ocurren varios; una prenda deportiva “de primera línea” confeccionada en una zona de explotación textil en Indonesia, cuando alguien se deleita un café en París a pocos pasos de los Campos Elíseos, [pude haber dicho también: comprarse una hamburguesa en “El corazón de Asunción”] En síntesis, ninguno de ellos es en realidad escaso, aunque sí más o menos atractivo para cada quien.

Toda vez que hayamos sentado una posición al respecto, ahora es conveniente hablar de distorsiones . Éstas, se originan cuando un elemento o mecanismo extraño surge y diluye progresivamente las características esenciales de un objeto, cuerpo o sistema y que hasta el instante previo a la irrupción, aun conservaba intactas esas propiedades que le conferían una identidad. Es universalmente aceptado por los clásicos que la inflación es una distorsión. Ahora, si bien la comunicación a través de la publicidad y herramientas de comercialización como el Marketing, entre otras técnicas; son comúnmente aceptadas como parte del sistema dentro del gran juego de la oferta y la demanda, éstas, no tienen por qué tener una relación directa con la escasez de un determinado bien, recurso o servicio. La función principal de la comunicación es informar primero la disponibilidad de los objetos, es decir, posicionarlos espacialmente para su localización y como parte de un potencial prospecto. La comercialización y el Marketing son proyectantes de ciertos atributos y beneficios que contiene ese objeto, otorgándole a la oferta una proposición única de valor. Y es sabido que esta puede ser real o artificial. ¿Qué en todo ello es escaso? Tal vez el excepcional creativo o estratega, que logrará vender hielo a un esquimal o podría convencer a los habitantes de la India que consuman un buen bife. Es interesante detenernos en este aspecto, porque en el primer caso, hablo de la posibilidad de crear una “demanda artificial”, por medio de la venta de productos innecesarios y que existen para determinados sectores de la economía. Finalmente, hablo de la compleja ciencia de cambiar los hábitos. Entonces, ¿qué factor influye más en la determinación del precio? ¿La escasez o su atractivo? Esto nos lleva nuevamente al tema de la distorsión y al sistema.

Actualmente nuestro sistema de creencias profesa que todo está valorado en base a la escasez, pero ¿cuánto de atractivo hay en todo ello?

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