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| Ilustración: mathematics por bCracker (sxc.hu) |
Es evidente que la productividad, desde una perspectiva que nos permite apreciar la línea evolutiva del sistema capitalista en su conjunto y en cuanto a sus implicancias para el hombre; encuentra su origen en la tracción que ejerce la tecnología por una parte, y por otra, el grado o la intensidad en la utilización de la misma.
Cuando me refiero a grado, lo hago para señalar el porcentaje o la importancia que tiene la misma en el producto -PIB- y cuando detallo intensidad, cito la capacidad para emplearla en mínimos o máximos posibles y permitidos.
Nótese que “posibles”, describe la frontera de posibilidades de producción y “permitidos”, nos lleva a políticas o climas de mercado que pueden ser adversos o favorables con relación a la intención de encarar, el desafío de proyectar una mayor participación o cuota de inserción para la industria.
Por lo general, las políticas dependerán del clima y este de las primeras en cuanto a qué hacer y qué rumbo tomar, al optar por tipos de industria o tecnologías en la estrategia país.
Descontando la importancia de la inversión; capacidad instalada, grado de obsolescencia y sus derivaciones para la escala y la calidad; se evalúan constantemente para decidir la diversificación o la concentración de las actividades económicas, porque tendrán impacto desde el punto de vista del mayor o menor empleo de mano de obra calificada o no calificada en determinadas industrias.
Aquí entra en juego otra variable; la eficiencia. En un sentido abstracto, muchos todavía discuten si la eficiencia es un parámetro para la eficacia, no así en la dirección inversa, puesto que hacer bien logra calidad y hacer rápido, cantidad o que es igual a decir escala. Condición de la eficiencia en términos de productividad cuando el objetivo es introducirse, consolidarse y desplazar a los competidores utilizando un enfoque orientado a precios.
Probablemente para los chinos está muy claro, para los japoneses también. En la práctica es muy difícil que la calidad, teniendo en cuenta la cultura empresarial con miras en el corto plazo, sea concluyente para el fin de conquistar tazas de eficiencia sostenibles. Entra en colisión con un principio básico del capitalista, el margen de ganancia.
Es muy simple, la calidad insume mayores recursos -tiempo y costo-, tendrá repercusión directa en la competitividad de quienes la profesan. Tornándose esta característica en una limitante para el margen respecto de lo que obtendrán quienes no la favorezcan. Y tarde o temprano la pretensión de ganar en rapidez inadvertirá detalles.
Es decir, según qué tecnología y qué orientación cultural respecto de “hacer bien” o “hacer cuanto”, definirá la relación costo-producto-beneficio y la oportunidad de obtener mayor cuota de mercado, según la dirección que tome la estrategia país o lo que precisen o acepten los mercados.
Esta es una ecuación que a su vez propicia el permanente desequilibrio en la estructura del mercado de trabajo para ciertos casos.
En función del mercado existen empresas que exhiben una productividad media superior a lo que este demanda, otras que se encuentran en equilibrio con él y por último, aquellas cuya productividad es insuficiente para el mismo. Pero de una u otra manera, todas conviven mutuamente. Hasta que se hace irreversible que las deficitarias puedan seguir operando. Es allí cuando aquellas que poseen ventaja tecnológica, -mayor productividad- toman la parte del mercado que las primeras no pudieron o no supieron conservarlo.
El crecimiento orgánico de un sector es más complejo y lento que el de aquel cuyo enfoque canaliza la expansión de sus actividades en un sentido inorgánico, pero se comprueba siempre su mayor sostenibilidad.
¿Por qué sucede esto? No existe una sola respuesta, tampoco una sola consecuencia.
En el sector automotriz los mercados no se pierden por calidad, se pierden por costos. ¿Cómo comparar la calidad lograda por un robot que ensambla autopartes de un vehículo de alta gama o la obtenida por uno utilitario? ¿Dónde se produce robótica? ¿Para qué y para quienes?
A más tecnología, más productividad; el efecto, incrementos de margen y también de escala. Las consecuencias, las sufrirá el trabajador medio.
En el caso de las computadoras, montar componentes es una cosa; producirlos, otra. La intensidad en la utilización de la mano de obra en la fabricación de semiconductores, circuitos y chips, es diferente a la empleada para ensamblarlas. Así mismo la cualificación del operario que interviene en una u otra actividad es determinante.
Para alimentos manufacturados, el consumidor medio sabrá que una lata de atún proveniente de Ecuador, es similar a una proveniente de Indonesia. Es igual.
A grandes rasgos, primero un barco pesquero localiza el banco de peces, luego los extrae, los clasifica según especie, tamaño y peso. Sigue el almacenamiento, el proceso de acondicionamiento hasta que el atún es trozado, enlatado, etiquetado y finalmente consolidado como producto terminado. La distribución y la logística comercial, son dominios de arreglo mercadotécnico. Identifique ahora el valor agregado de esta última actividad, para contrastar que la publicidad es un proceso que genera artificialmente un concepto que se asocia a la eficacia del vendedor, -para transmitirle a quien consume-, la percepción de que es uno y no otro el producto que posee una calidad mejor.
Podemos precisar que la eficacia está en localizar el banco de peces y la eficiencia en transformarlos en producto apto para consumo, toda vez que sean capturados. La eficacia está en colocarlos en el mercado no en producirlos. Volviendo a los productos de alta tecnología, la eficacia está en su comercialización, la eficiencia es un resultado obtenido por robots o la existencia de una mano de obra altamente especializada. En el sector automotriz, la eficacia está en obtener acero a costo y la eficiencia, en el volumen alcanzado por las actividades de extracción de la industria minera, que también emplea cada vez más robótica.
Entonces, ¿por dónde empezar? Por la coherencia. La base para establecer una política orientada a lograr mayor industrialización depende de si somos eficaces o eficientes. Eficaces para consensuar políticas a fin de generar recursos humanos aptos para ser empleados en tal o cual industria, vinculando este aspecto directamente al papel que ejercerán, primero, las universidades y demás centros de cualificación en sintonía con las necesidades de las empresas o las industrias y voluntad política.
Partiendo de allí, la eficacia para elaborar un plan de industrialización en base a los recursos disponibles, -qué tenemos para vender, para transformar- Y después, eficacia para obtener mercados. No podemos conseguir mercado hasta no contar con la preparación suficiente para gestionarlos adecuadamente. Lograr esto puede ser tarea de años, por eso es indispensable consensuar inicialmente políticas -de estado- no de gobierno.
Paraguay puede empezar por acelerar o avanzar hacia la utilización de la vasta disponibilidad de energía, -algo repetido una y otra vez sin materializarlo- diseñando como distribuirla eficientemente en función de los interesados en utilizarla, esto también es tarea de años, pero mucho menos que intentar seguir el modelo de país que todavía se pretende. Sin hacer una sensata autocrítica constructiva de la clase política en su conjunto.
Este tiempo debe ser aprovechado para preparar a la dotación de recursos humanos que será necesaria para su posterior utilización por la industria que ha de operar con ella. Colocar lo que se producirá en un mercado es tarea de la industria interesada en vender lo que desea transformar, debido a que esta es quien pretende relocalizarse en estas latitudes y para hacerlo, ya tiene un plan. Seamos eficaces en lo que nos toca. Organizarnos.
Primero recursos humanos de calidad. En todas las áreas de la sociedad. Lo que va a generar una cultura diferente a la actual, dar paso un cambio generacional con ideas acordes a lo que el mundo demanda hoy y será clave en la siguiente década. Para eso, el empresario debe invertir a largo plazo, las universidades mejorar la calidad educativa, y por supuesto, desmantelar la temática absurda de mantener a la economía funcionando en base al salario mínimo. Todos sabemos que este salario es máximo, no puede ser que todos los sectores empleen el mismo patrón para costear la mano de obra con el fin de generar artificialmente una sobreoferta de trabajo que desvaloriza el mercado laboral. Sobre todo, sin dejar hacer las cosas al que sabe o está preparado para hacerlas.
La desvalorización continua del trabajador, manteniéndolo en situación precaria, explotándolo, negándole derechos básicos y universales, cerrándole las oportunidades de dar un salto en su nivel de vida y atacándolo con subas indiscriminadas de precios en su canasta básica, con la consecuente erosión de su poder adquisitivo, no puede incrementar la masa crítica de individuos que se apalanque en recursos suficientes para proyectarse la oportunidad de obtener una instrucción más óptima. ¡Esto no es ser socialista! Así no se genera especialización y expertise. Ya lo dijo Maslow, la determinación del comportamiento humano tiene seis niveles: (1) fisiológicas, (2) de seguridad, (3) amor y sentimientos de pertenencia, (4) prestigio, competencia y estima sociales, (5) autorrealización, y (6) curiosidad y necesidad de comprender el mundo circundante.
Piense en la cadena de sucesos y el impacto que estos puntos lograrán en la sociedad de ser honrados.
Cuando me refiero a grado, lo hago para señalar el porcentaje o la importancia que tiene la misma en el producto -PIB- y cuando detallo intensidad, cito la capacidad para emplearla en mínimos o máximos posibles y permitidos.
Nótese que “posibles”, describe la frontera de posibilidades de producción y “permitidos”, nos lleva a políticas o climas de mercado que pueden ser adversos o favorables con relación a la intención de encarar, el desafío de proyectar una mayor participación o cuota de inserción para la industria.
Por lo general, las políticas dependerán del clima y este de las primeras en cuanto a qué hacer y qué rumbo tomar, al optar por tipos de industria o tecnologías en la estrategia país.
Descontando la importancia de la inversión; capacidad instalada, grado de obsolescencia y sus derivaciones para la escala y la calidad; se evalúan constantemente para decidir la diversificación o la concentración de las actividades económicas, porque tendrán impacto desde el punto de vista del mayor o menor empleo de mano de obra calificada o no calificada en determinadas industrias.
Aquí entra en juego otra variable; la eficiencia. En un sentido abstracto, muchos todavía discuten si la eficiencia es un parámetro para la eficacia, no así en la dirección inversa, puesto que hacer bien logra calidad y hacer rápido, cantidad o que es igual a decir escala. Condición de la eficiencia en términos de productividad cuando el objetivo es introducirse, consolidarse y desplazar a los competidores utilizando un enfoque orientado a precios.
Probablemente para los chinos está muy claro, para los japoneses también. En la práctica es muy difícil que la calidad, teniendo en cuenta la cultura empresarial con miras en el corto plazo, sea concluyente para el fin de conquistar tazas de eficiencia sostenibles. Entra en colisión con un principio básico del capitalista, el margen de ganancia.
Es muy simple, la calidad insume mayores recursos -tiempo y costo-, tendrá repercusión directa en la competitividad de quienes la profesan. Tornándose esta característica en una limitante para el margen respecto de lo que obtendrán quienes no la favorezcan. Y tarde o temprano la pretensión de ganar en rapidez inadvertirá detalles.
Es decir, según qué tecnología y qué orientación cultural respecto de “hacer bien” o “hacer cuanto”, definirá la relación costo-producto-beneficio y la oportunidad de obtener mayor cuota de mercado, según la dirección que tome la estrategia país o lo que precisen o acepten los mercados.
Esta es una ecuación que a su vez propicia el permanente desequilibrio en la estructura del mercado de trabajo para ciertos casos.
En función del mercado existen empresas que exhiben una productividad media superior a lo que este demanda, otras que se encuentran en equilibrio con él y por último, aquellas cuya productividad es insuficiente para el mismo. Pero de una u otra manera, todas conviven mutuamente. Hasta que se hace irreversible que las deficitarias puedan seguir operando. Es allí cuando aquellas que poseen ventaja tecnológica, -mayor productividad- toman la parte del mercado que las primeras no pudieron o no supieron conservarlo.
El crecimiento orgánico de un sector es más complejo y lento que el de aquel cuyo enfoque canaliza la expansión de sus actividades en un sentido inorgánico, pero se comprueba siempre su mayor sostenibilidad.
¿Por qué sucede esto? No existe una sola respuesta, tampoco una sola consecuencia.
En el sector automotriz los mercados no se pierden por calidad, se pierden por costos. ¿Cómo comparar la calidad lograda por un robot que ensambla autopartes de un vehículo de alta gama o la obtenida por uno utilitario? ¿Dónde se produce robótica? ¿Para qué y para quienes?
A más tecnología, más productividad; el efecto, incrementos de margen y también de escala. Las consecuencias, las sufrirá el trabajador medio.
En el caso de las computadoras, montar componentes es una cosa; producirlos, otra. La intensidad en la utilización de la mano de obra en la fabricación de semiconductores, circuitos y chips, es diferente a la empleada para ensamblarlas. Así mismo la cualificación del operario que interviene en una u otra actividad es determinante.
Para alimentos manufacturados, el consumidor medio sabrá que una lata de atún proveniente de Ecuador, es similar a una proveniente de Indonesia. Es igual.
A grandes rasgos, primero un barco pesquero localiza el banco de peces, luego los extrae, los clasifica según especie, tamaño y peso. Sigue el almacenamiento, el proceso de acondicionamiento hasta que el atún es trozado, enlatado, etiquetado y finalmente consolidado como producto terminado. La distribución y la logística comercial, son dominios de arreglo mercadotécnico. Identifique ahora el valor agregado de esta última actividad, para contrastar que la publicidad es un proceso que genera artificialmente un concepto que se asocia a la eficacia del vendedor, -para transmitirle a quien consume-, la percepción de que es uno y no otro el producto que posee una calidad mejor.
Podemos precisar que la eficacia está en localizar el banco de peces y la eficiencia en transformarlos en producto apto para consumo, toda vez que sean capturados. La eficacia está en colocarlos en el mercado no en producirlos. Volviendo a los productos de alta tecnología, la eficacia está en su comercialización, la eficiencia es un resultado obtenido por robots o la existencia de una mano de obra altamente especializada. En el sector automotriz, la eficacia está en obtener acero a costo y la eficiencia, en el volumen alcanzado por las actividades de extracción de la industria minera, que también emplea cada vez más robótica.
Entonces, ¿por dónde empezar? Por la coherencia. La base para establecer una política orientada a lograr mayor industrialización depende de si somos eficaces o eficientes. Eficaces para consensuar políticas a fin de generar recursos humanos aptos para ser empleados en tal o cual industria, vinculando este aspecto directamente al papel que ejercerán, primero, las universidades y demás centros de cualificación en sintonía con las necesidades de las empresas o las industrias y voluntad política.
Partiendo de allí, la eficacia para elaborar un plan de industrialización en base a los recursos disponibles, -qué tenemos para vender, para transformar- Y después, eficacia para obtener mercados. No podemos conseguir mercado hasta no contar con la preparación suficiente para gestionarlos adecuadamente. Lograr esto puede ser tarea de años, por eso es indispensable consensuar inicialmente políticas -de estado- no de gobierno.
Paraguay puede empezar por acelerar o avanzar hacia la utilización de la vasta disponibilidad de energía, -algo repetido una y otra vez sin materializarlo- diseñando como distribuirla eficientemente en función de los interesados en utilizarla, esto también es tarea de años, pero mucho menos que intentar seguir el modelo de país que todavía se pretende. Sin hacer una sensata autocrítica constructiva de la clase política en su conjunto.
Este tiempo debe ser aprovechado para preparar a la dotación de recursos humanos que será necesaria para su posterior utilización por la industria que ha de operar con ella. Colocar lo que se producirá en un mercado es tarea de la industria interesada en vender lo que desea transformar, debido a que esta es quien pretende relocalizarse en estas latitudes y para hacerlo, ya tiene un plan. Seamos eficaces en lo que nos toca. Organizarnos.
Primero recursos humanos de calidad. En todas las áreas de la sociedad. Lo que va a generar una cultura diferente a la actual, dar paso un cambio generacional con ideas acordes a lo que el mundo demanda hoy y será clave en la siguiente década. Para eso, el empresario debe invertir a largo plazo, las universidades mejorar la calidad educativa, y por supuesto, desmantelar la temática absurda de mantener a la economía funcionando en base al salario mínimo. Todos sabemos que este salario es máximo, no puede ser que todos los sectores empleen el mismo patrón para costear la mano de obra con el fin de generar artificialmente una sobreoferta de trabajo que desvaloriza el mercado laboral. Sobre todo, sin dejar hacer las cosas al que sabe o está preparado para hacerlas.
La desvalorización continua del trabajador, manteniéndolo en situación precaria, explotándolo, negándole derechos básicos y universales, cerrándole las oportunidades de dar un salto en su nivel de vida y atacándolo con subas indiscriminadas de precios en su canasta básica, con la consecuente erosión de su poder adquisitivo, no puede incrementar la masa crítica de individuos que se apalanque en recursos suficientes para proyectarse la oportunidad de obtener una instrucción más óptima. ¡Esto no es ser socialista! Así no se genera especialización y expertise. Ya lo dijo Maslow, la determinación del comportamiento humano tiene seis niveles: (1) fisiológicas, (2) de seguridad, (3) amor y sentimientos de pertenencia, (4) prestigio, competencia y estima sociales, (5) autorrealización, y (6) curiosidad y necesidad de comprender el mundo circundante.
Piense en la cadena de sucesos y el impacto que estos puntos lograrán en la sociedad de ser honrados.

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