Es simple, estamos globalizados. Por lo tanto, lo que sucede y lo que se habla alrededor nuestro, afecta nuestra posición relativa en la discusión de los grandes temas del momento.
miércoles, 30 de junio de 2010
La intangibilidad de lo tangible en Competencia perfecta
¿Por qué las marcas para “vender”, recurren a “conceptos” que se presentan como tangibles para el consumidor final, cuando la realidad indica que no lo son? Desde su elaboración, el contenido de una caja de cereales “es el mismo”, aun cuando proviene de uno u otro proveedor, más allá de la tecnología aplicada en su producción y cualquier otra consideración que incide en él, como el envase y su atractivo o su asociación con determinados aspectos emocionales que pueden generarse en la mente del consumidor ¿Cómo efectivamente se comprueba que una marca orientada a posicionar los atributos de su producto, desde el punto de vista de su aporte nutricional -por ejemplo-, es superior respecto de la competencia, y por ello, le proporcionará finalmente al consumidor, mayores beneficios? La calidad percibida como resultado de una construcción ilusoria de las características que puede poseer dicho producto, en función de la estrategia que ha de planificarse para su venta ¿es en verdad decisiva para el consumidor? ¿Su composición y la fórmula empleada para su receta son significativas? Podemos encontrar y analizar de manera exhaustiva tantos intangibles como estrategias proponga la oferta y aun así, el producto siempre será el mismo. Entonces, un principio básico del fundamento de la competencia perfecta y que es expuesto por los economistas clásicos, entra en confrontación directa con el axioma del publicista, que para vender, debe encontrar necesariamente un aspecto artificial que haga “la diferencia” para potenciar las bondades de su mercancía al compararlo con otro de similares características. Es esta condición lo que deriva en un anatema en la imposición de hacernos creer que los productos son homogéneos y por el cual los precios no deberían variar cuando en realidad lo hacen y por muchas causas, no sólo las relacionadas al producto en sí, sino también, a todo comportamiento artificial anómalo, esperado o no y propio de los mercados.
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